Pontón sobre el barranco del Beso
Este pontón presenta una tipología ligeramente distinta a la predominante en el resto de pasos menores de la línea, ya que, a diferencia de los más comunes construidos en fábrica de ladrillo, en este caso toda la estructura parece haberse ejecutado íntegramente en mampostería, empleando piedra labrada de distintos formatos.
La bóveda de cañón que configura el paso hidráulico se resuelve mediante un arco compuesto por dovelas de sillería de piedra, bien labradas, dispuestas de forma radial. Esta solución sustituye a la triple hilera de ladrillo visto en otros pontones, como los de El Hoyo o El Chorrón. El uso de piedra labrada en lugar de ladrillo otorga al conjunto una apariencia más robusta y masiva, a la vez que una mayor durabilidad frente a agentes climáticos.
En cuanto a las embocaduras, se aprecia que uno de los hastiales del pontón está rematado con las típicas aletas de piedra (elementos en forma de triángulo rectángulo que aseguran la contención del terraplén ferroviario y evitan fenómenos de erosión), mientras que en el lado opuesto no se dispone de estas aletas. Esta diferencia podría explicarse por la configuración topográfica del entorno, siendo probable que ese lado se encontrase en desmonte natural, lo que eliminaba la necesidad de refuerzo adicional.
Otra característica notable del pontón es su considerable envergadura, perfectamente perceptible al compararse con la escala humana ofrecida por la figura de una persona visible en la imagen siguiente. Esta dimensión sugiere que, aunque se tratase de un paso menor, el caudal que debía evacuar no era despreciable, por lo que se optó por una solución estructural más ambiciosa y resistente.
Actualmente, el pontón sobre el barranco del Beso se encuentra sumergido bajo las aguas del embalse de Zufre, situación que ha favorecido su conservación material. La acción protectora del agua ha reducido la exposición directa a agentes atmosféricos, permitiendo que el conjunto conserve un notable estado de integridad. Este fenómeno también se ha observado en otros casos, como el pontón del Cucharero, que comparte una ubicación próxima a la antigua estación de Zufre y permanece igualmente sumergido.